Genaro llegó al veterinarios donde querían sacrificarlo en muy mal estado.
Por suerte, la veterinaria en vez de sacrificarlo, porque para su familia era solo un estorbo, prefirió luchar por él y darle los cuidados y tratamientos que necesita.
Ahora está cuidado, solo necesita una persona que lo haga realmente feliz el tiempo que le quede de vida, que esperemos sean años.